Amoniaco, lejía y salfumán: excelentes productos de limpieza que no se deben mezclar

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Amoniaco, lejía y salfumán: excelentes productos de limpieza que no se deben mezclar

Hay tres líquidos muy empleados en los trabajos de limpieza en Zaragoza por su especial eficacia a la hora de eliminar las manchas más difíciles: nos referimos al salfumán, a la lejía y al amoniaco. Cada uno de ellos es absolutamente eficaz para unas tareas concretas, pero sumamente peligrosos cuando se mezclan entre sí, aunque sólo sea en pequeñas cantidades.

El salfumán es el nombre más común para una disolución de ácido clorhídrico en agua, que tiene un altísimo poder desincrustante, por lo que suele utilizarse en la limpieza de sanitarios. Sin embargo, tiene un efecto oxidante sobre las superficies metálicas, por lo que no debe ser utilizado sobre éstas. En lavabos y bañeras, por ejemplo, al tener los desagües metálicos, el uso del salfumán o el aguafuerte está totalmente desaconsejado.

Todos los que realizamos trabajos de limpieza en Zaragoza conocemos el poder desengrasante del amoniaco, por lo que es un elemento fundamental, especialmente cuando trabajamos en la limpieza de cocinas. La lejía, por su parte es el desinfectante más eficaz capaz de eliminar todo tipo de microorganismos y bacterias. Su uso está tan extendido que, incluso, llegamos a asociar un suave olor a lejía con la sensación de limpieza.

Sin embargo, y pese al alto poder limpiador de estos tres productos, bajo ningún concepto deben mezclarse jamás. Las reacciones que se producen al entrar en contacto estos productos liberan gases de cloro sumamente tóxicos. De hecho, estos gases fueron utilizados como arma química durante la Segunda Guerra Mundial.

Todos los empleados de L´Alborada Limpiezas, durante su etapa de formación, aprenden cómo reconocer los primeros síntomas de esta intoxicación y saben cómo evitar que se produzca.